La guitarra acompaña a la humanidad desde hace siglos. Es un instrumento de cuerda pulsada que convierte la vibración de sus cuerdas en sonido, emoción y memoria. Entender la historia de la guitarra es asomarse a la evolución de la música y a la forma en que diferentes pueblos han expresado sus sentimientos a través de la madera y las cuerdas.
Orígenes de la guitarra
Existen vestigios de instrumentos parecidos a la guitarra desde hace más de 5.000 años en pueblos como acadios, sumerios y asirios en la zona de Asia Menor. Sus formas eran variadas y el número de cuerdas también cambiaba, pero ya aparecía la idea básica: un cuerpo de resonancia, un mástil y cuerdas tensadas que vibran al ser pulsadas.
En bajorrelieves encontrados en Turquía se han identificado instrumentos considerados precursores de la guitarra con más de 3.000 años de antigüedad. Entre hititas y asirios aparecen figuras similares a las liras griegas, muy relacionadas con la familia de la guitarra. También en el Antiguo Egipto se han hallado dibujos que recuerdan a su silueta.
La historia de la guitarra se ha explicado a través de varias hipótesis. Una de ellas la vincula al mundo grecolatino, con la cítara y la fidícula como “antepasados”, difundidos por el imperio romano hasta la península ibérica. Otra línea muy aceptada la relaciona directamente con el laúd árabe. Lo que sí está claro es que, durante la Edad Media, convivieron la llamada guitarra morisca y la guitarra latina, de la que derivaría la vihuela.
A partir del siglo XVI se empiezan a componer obras exclusivas para guitarra y, con el paso de los siglos, el instrumento pasa de ser visto como algo popular y poco refinado a tener un lugar destacado en salas de concierto y conservatorios.
Partes y materiales de la guitarra
La guitarra clásica o española se compone de varias partes fundamentales: la caja de resonancia, el mástil, el diapasón, los trastes, el puente, el clavijero y las seis cuerdas. Sobre la caja aparece el característico agujero redondo, que ayuda a proyectar el sonido.
En la historia de la guitarra, las maderas han tenido un papel muy importante. Las más habituales son el palisandro, el abeto, la caoba, el cedro, el pino, el ébano y el ciprés en el caso de muchas guitarras flamencas. El diapasón, el puente, el mástil y la caja de resonancia suelen ser de madera, mientras que:
- Las cuerdas modernas suelen fabricarse en nailon o fibras sintéticas.
- Los trastes se elaboran con aleaciones como el latón o la alpaca.
- Las piezas del clavijero pueden ser de metal, plástico, hueso o materiales similares.
Lo más habitual es que la guitarra tenga seis cuerdas y forma de ocho, aunque existen modelos con más cuerdas. Narciso Yepes popularizó una guitarra de diez cuerdas y, en distintos estilos, se utilizan guitarras de siete, ocho o doce cuerdas. La madera se barniza con goma laca aplicada a mano o con capas finas de poliuretano para protegerla y mejorar su acabado.
Evolución de la guitarra moderna
El prototipo de la guitarra clásica moderna quedó definido en gran medida gracias al maestro constructor almeriense Antonio de Torres en el siglo XIX. Sus guitarras fijaron proporciones, formas y soluciones técnicas que se siguen usando hoy en día.
En el siglo XVIII, Jacob Otto añadió la sexta cuerda, acercando el instrumento al estándar actual. Ya en el siglo XIX y XX, la guitarra se consolida como instrumento de concierto gracias a intérpretes y compositores que la llevaron a un nivel técnico y musical muy alto.
La guitarra eléctrica aparece más tarde y cambia para siempre la historia de la guitarra en estilos como el rock, el blues o el heavy metal. Los modelos eléctricos y electroacústicos incorporan materiales metálicos y sistemas de amplificación que amplían sus posibilidades sonoras.
Tipos de guitarra a lo largo de la historia
La familia de la guitarra es muy amplia. Además de la guitarra clásica, existen numerosas variantes que han ido encontrando su lugar en diferentes estilos y países:
- Guitarra flamenca: de tamaño algo más reducido, caja de resonancia más estrecha y cuerdas muy cercanas al diapasón. Ofrece un sonido brillante, seco y con un carácter muy rítmico, ideal para el toque flamenco.
- Guitarra acústica: muy usada en la música popular, folk y pop. También se la conoce como guitarra “del Oeste” y se hizo especialmente popular en Estados Unidos a partir del siglo XIX.
- Guitarra eléctrica: necesita cableado y amplificador. Las hay de cuerpo hueco, semisólido y sólido, y son esenciales en jazz, rock, blues y muchos estilos modernos.
- Guitarras barrocas y renacentistas: instrumentos muy delicados, con menor tensión de cuerdas y sonoridad más sutil, usados en la música antigua.
- Guitarra rusa: de siete cuerdas, con afinación y repertorio propios.
- Guitarra campesina y otras variantes populares: presentes en países como Brasil y en muchas tradiciones locales.
- Guitarras electroacústicas y MIDI: modelos híbridos que combinan lo mejor del sonido acústico con sistemas electrónicos o de control digital.
Dentro de la gran familia de la guitarra también se incluyen instrumentos como el guitarrón mexicano, el charango, el requinto, el cuatro o el ukelele, cada uno con su personalidad y su papel en distintas culturas.
Grandes nombres en la historia de la guitarra
La historia de la guitarra no se entiende sin quienes la han llevado a otro nivel. Entre los grandes guitarristas que marcaron un antes y un después destacan:
Francisco de Tárrega
Guitarrista y compositor español de finales del siglo XIX y principios del XX. Ofreció recitales en España, París, Londres y Argelia. Supo unir el lenguaje romántico con la música popular y dejó piezas inolvidables como Recuerdos de la Alhambra o Danza mora.
Andrés Segovia
De formación autodidacta, dio sus primeros conciertos a los 14 años en Granada y Madrid. Recorrió el mundo con su guitarra, fue nombrado doctor honoris causa por varias universidades y logró que muchos compositores escribieran obras para él. Fue clave para que la guitarra entrara con fuerza en las salas de concierto.
Narciso Yepes
Figura destacada del siglo XX y para muchos uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos. En 1947 interpretó el Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo bajo la dirección de Ataúlfo Argenta, lo que le dio fama internacional. Utilizaba una guitarra de diez cuerdas, realizó giras por todo el mundo y dejó una amplia discografía.
Paco de Lucía
Referencia absoluta de la guitarra flamenca en el siglo XX. Llevó el flamenco a escenarios de Europa, América y Japón. Fusionó flamenco con jazz, bossa nova y música clásica, y compuso bandas sonoras para directores de cine como Carlos Saura o Woody Allen. Su forma de entender la guitarra cambió para siempre el toque flamenco.
También han sido muy conocidos guitarristas zurdos como Atahualpa Yupanqui, Jimi Hendrix, Paul McCartney o Mark Knopfler, que aportaron una forma muy personal de entender el instrumento.
Instrumentos que precedieron a la guitarra
Antes de la guitarra tal y como la conocemos hoy, otros instrumentos de cuerda pulsada ocuparon su lugar:
Laúd
Instrumento medieval introducido por los árabes en Europa y muy popular entre los siglos XIV y XVIII. Existen laúdes españoles, cretenses, chinos, árabes, barrocos y renacentistas, entre otros.
Cítara
Instrumento de cuerda pulsada originario de la antigua Grecia. Se asocia al dios Apolo y a la expresión de las pasiones humanas. Muchos modelos cuentan con entre 20 y 30 cuerdas.
Lira
Instrumento ligado a la poesía y al canto, relacionado con Hermes. De cuerda punteada, se convirtió en símbolo de la palabra cantada y de la música cortesana.
Vihuela
Tuvo su apogeo en el siglo XVI en ambientes cortesanos de España, Portugal e Italia. De cuerda pulsada y forma de ocho, está muy vinculada a la tradición de trovadores y a repertorios renacentistas que acercan la historia de la guitarra a su configuración actual.
Guitarra, poesía y emoción
La historia de la guitarra también se escribe con palabras. Poetas y músicos han intentado describir lo que ocurre cuando un guitarrista se sienta con su instrumento entre las manos.
Federico García Lorca escribió:
Empieza el llanto
de la guitarra,
Se rompen las copas
de la madrugada.
Es inútil callarla.
Es imposible callarla.
Para muchos, el guitarrista es el poeta y la guitarra, el poema. La guitarra “nace entre silencios”, vive en la penumbra y se entrega a quien sabe tratarla con respeto y sensibilidad. Tocar la guitarra es, en cierto modo, tocar el alma.
Así se ha ido tejiendo la historia de la guitarra: entre culturas, siglos, viajes, poetas y guitarristas que encontraron en sus cuerdas una forma sencilla y profunda de decir lo que no cabe en las palabras.
