Guitarristas y guitarra

Una relación que se siente por dentro

Te quiero porque te odio y te odio porque te quiero. Una contradicción muy de quienes viven enganchados a unas cuerdas.

Muchos dicen que la guitarra española es uno de los mayores regalos culturales de este país. Y tiene sentido. La guitarra respira, vibra y lanza melodías que se escapan por cualquier rincón. Para los guitarristas es casi una extensión del cuerpo, algo que se echa de menos en cuanto se aparta.

La guitarra habla con un tono claro y el guitarrista responde desde un lugar tranquilo, casi secreto. No existe música sin ese instante de pausa ni guitarra que cobre vida sin unas manos que sepan tratarla con cariño. Ella es impulso y él, quien recorre cada curva con cuidado y respeto.

Guitarristas y guitarra forman un vínculo que roza lo íntimo, un juego de sonido y emoción que se mira, se toca y termina por envolver a cualquiera que se acerque. Una conexión que no hace falta explicar, porque se entiende al oírla.

Al llegar al final solo queda lo esencial. Los guitarristas viven entre madera, cuerdas y ese pequeño temblor que aparece antes de cada nota. No importa si tocan en un escenario, en un cuarto silencioso o en una calle cualquiera. Lo que cuentan es la entrega y la forma en que hacen hablar a la guitarra.

Cada interpretación deja una huella distinta. A veces es un susurro, otras un estallido que llena el aire. Los guitarristas buscan ese instante en el que todo encaja y el mundo parece quedarse quieto para escuchar. Quien se acerca a este universo descubre una manera de sentir la música que va más allá de la técnica. Aquí es donde la guitarra y quienes la tocan se entienden de verdad.